Nuevo candidato a fármaco contra el nuevo coronavirus

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Un equipo de científicos de China ha encontrado un nuevo fármaco candidato contra el nuevo coronavirus, el SARS-CoV-2, que funciona inhibiendo una parte clave de la maquinaria del virus.

Gran parte del mundo está en espera hasta que los científicos encuentren una vacuna para el nuevo coronavirus, que hasta ahora ha cobrado cientos de miles de vidas.

Sin embargo, con las estimaciones actuales que sugieren que una vacuna está a 12-18 meses de distancia, muchas personas están aumentando la esperanza de un tratamiento efectivo para COVID-19.

Por esta razón, la gente ha estado esperando ansiosamente noticias sobre el remdesivir experimental de medicamentos contra el ébola de Gilead , después de que el ex Director General Asistente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Bruce Aylward lo describiera como el único medicamento que la organización considera que tiene ” eficacia real “.

Sin embargo, con datos más recientes que parecen mostrar el fracaso en un ensayo clínico , la carrera por un tratamiento exitoso para COVID-19 continúa.

Diseño basado en la estructura

Los científicos detrás del estudio actual, que se presenta en Science , adoptaron un enfoque basado en la estructura para diseñar un tratamiento, utilizando los componentes principales del coronavirus como punto de partida. El virus contiene información genética en el ARN, que se encuentra dentro de una envoltura de grasas y proteínas.

Estas proteínas pertenecen a cuatro clases principales, relacionadas con:

  • la envoltura (E) y la membrana (M) , que rodean al virus
  • proteínas de la espiga (S) , que son protuberancias que se unen a los receptores en la célula huésped
  • la nucleocápside (N) , que protege la información genética del virus

La producción de estas proteínas virales ocurre con la ayuda de una enzima especializada llamada proteasa.

Esta enzima es un objetivo ideal para un medicamento, ya que juega un papel vital en el ciclo de vida del virus, ayudándolo a replicarse. En otras palabras, el virus no puede vivir sin él.

Compuestos de plomo

Los científicos analizaron la proteasa de coronavirus en detalle para ayudarlos a identificar compuestos que atacan una parte crítica de su estructura.

Comenzando con un material de partida disponible de proveedores comerciales, realizaron una serie de pasos de síntesis para crear dos compuestos líderes llamados 11a y 11b.

Los científicos descubrieron que ambos compuestos eran buenos inhibidores de la enzima, logrando una actividad de inhibición del 100% y 96%, respectivamente.

Los científicos continuaron monitoreando la actividad antiviral de los compuestos usando células infectadas, y nuevamente, ambas drogas mostraron una buena actividad antiinfecciosa.

Luego usaron ratones para investigar la farmacocinética, que se refiere a cómo el cuerpo absorbe el medicamento y lo descompone con el tiempo. Este análisis da una indicación de cuánto tiempo permanece activo el medicamento en el cuerpo y, por lo tanto, qué dosis pueden ser seguras y efectivas.

El equipo administró los dos compuestos por varias vías, incluida la inyección justo debajo de la piel y la administración intravenosa (IV). En algunos casos graves de COVID-19, puede ser necesario administrar el compuesto por goteo IV para lograr una alta concentración rápidamente.

Ambos compuestos mostraron buenas propiedades farmacocinéticas, lo que sugiere que ambos podrían ser candidatos a fármacos prometedores.

Desarrollo de seguimiento rápido

Para investigar cómo funcionan los compuestos, los científicos utilizaron técnicas de imagen de muy alta resolución. Estos estudios mostraron que los compuestos tienen mecanismos de acción similares, que se unen a la misma estructura clave de la enzima para bloquear su actividad y, por lo tanto, matar el virus.

Aunque ambos compuestos mostraron propiedades favorables, las pruebas finales en animales mostraron que el primer compuesto, 11a, es menos tóxico, por lo que es el mejor candidato.

Según los resultados informados, este es un compuesto muy prometedor. Además, dado que no existe un equivalente humano a la enzima a la que se dirige, es poco probable que el medicamento cause efectos secundarios graves en las personas.

Los investigadores dicen que la investigación preclínica sobre el compuesto continúa. También están compartiendo sus datos con científicos de todo el mundo para ayudar a acelerar el desarrollo del tratamiento.